Cada octubre, el sector de la seguridad hace balance, y el de 2025 no deja lugar a dudas: la principal vía de intrusión no es el exploit, sino el inicio de sesión. Credenciales robadas, fatiga de MFA, ingeniería social contra el servicio de asistencia, secuestro de sesiones: la gran mayoría de las brechas más sonadas del año empezaron con un atacante que convenció a un sistema, o a una persona, de que era otra persona.
El perímetro se ha trasladado a la persona
Las redes tienen límites; las identidades, no. Desde que “¿quién es?” pasó a ser la pregunta de seguridad, cada respuesta débil se convirtió en una vulnerabilidad: las contraseñas, por supuesto, pero también los códigos SMS, las preguntas de seguridad y cualquier proceso de recuperación que se fíe de una buena historia. Las arquitecturas de confianza cero lo formalizan: verificar de forma explícita, siempre, con señales sólidas.
La señal más sólida lleva la firma de un gobierno
La señal de identidad más sólida que tiene un ciudadano es el chip criptográfico de su pasaporte: emitido por un gobierno, firmado criptográficamente e imposible de falsificar a gran escala. WeVerify permite usarlo en cualquier flujo: lectura del chip NFC y prueba de vida certificada que frena los deepfakes y los ataques de inyección, con la app WeVerify Identity Wallet y en minutos. Para la plantilla, ancla la recuperación y el acceso privilegiado. Para los clientes, ancla el alta y las transacciones de alto riesgo. La concienciación está bien. La arquitectura es mejor.
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